jueves, marzo 27, 2008

Lloro y no sé por qué lloro

"Lloro y no sé por qué lloro,
si es de alegría o de pena,
Semana Santa en Sevilla,
Semana Santa en mi tierra (...)"

Así comienza una de las saetas que más me sobrecogía en mi infancia. Y que conste que en el pueblo de mis padres es difícil quedarse con una sola melodía, de un solo saetero, porque la proporción de saeteros por habitante debe de ser de las más altas de Andalucía.

Acabo de volver de casi diez días de desconexión total, sin trabajo, sin Internet, casi sin teléfono (dichosos móviles). Pero de lo que acabo de regresar, es, en realidad de una vuelta a la tradición más arraigada de mi familia: Salir en procesión el Viernes Santo por la mañana, acompañando a la Virgen de los Dolores de Sierra de Yeguas.

Hacía años, los que tiene mi hijo, que no me vestía de penitente, cita a la que había acudido puntualmente desde que nací. Pero por muy racional que se quiera volver una con los años, por mucho que se quiera prescindir del más allá, puesto que con el más acá nos sobra y nos basta, por mucho que haya cosas que parezcan sacadas de una peli de Almodóvar ... cuando se pasa por un momento de debilidad, a una, que nolis velis la han educado en la adoración de lo sagrado, no se le viene a la cabeza otra frase que no sea: "Virgen de los Dolores, si apruebo las opos prometo salir en la procesión del Viernes Santo".

Y aquí me tenéis, documento gráfico: Con Gloria Reina y Pepe Reina en un alto de la estación de penitencia.


Imposible reunir a todos los Reina vestidos de negro que había por allí esparcidos para hacernos una foto de clan (uno de ellos, Juan Ramón Reina, es ahora el mayordomo de la Virgen, como años atrás lo fuera su padre). Ahora que acabo de escribir la palabra, tal vez sea eso lo que nos mueve a representaciones como las de sacar a los santos en procesión: la sensación seguridad que da pertenecer a un clan.

Seguramente se trate de uno de tantos ritos paganos asimilados por el cristianismo. Recuerdo haber estudiado en la asignatura de religión griega cómo los atenienses sacaban en andas una estatua de la diosa epónima de su ciudad y la llevaban en procesión, durante las Panateneas. O cómo había variantes locales de la misma diosa, con epítetos propios, en función de la ciudad. Todo antropológicamente explicado.

Pero hay algo para lo que no tengo explicación. Yo lloro, y no sé por qué lloro ... ¿será el aroma de las flores, de los cirios encendidos? ¿será la música marcial de las bandas? ¿será la aguda voz del saetero, que se clava en el aire como un dardo? ¿será la cara de pena de la dolorosa? No sé, pero no puedo, por mucho que lo intento, dejar de escapar una lágrima cuando vuelve la imagen a la iglesia, para permanecer allí, hasta la próxima Semana Santa.

domingo, marzo 16, 2008

La inovación educativa

El pasado miércoles 12 de marzo, Yolanda Sediles y yo acompañamos a Núria Reichardt a una Jornada sobre Innovación Educativa, que se celebraba en Girona. Se trataba de un encuentro de representantes de centros educativos de toda la provincia para poner en común los proyectos que cada uno estaba realizando. Núria presentaba su proyecto Puntedu de fomento a la lectura, y de paso Yolanda y yo asomábamos la nariz en los de otros centros, yo concretamente en los de TIC.

Pero esto solamente no hubiese dado para un post, a no ser porque la primera parte de la Jornada consistía en una conferencia de Jaume Carbonell, director de la revista Cuadernos de Pedagogía, titulada: "Metodologías docentes e innovación educativa".
No pretendo hacer aquí un resumen exhaustivo de lo que fue la charla, sólo destacaré algunas frases que me parecieron especialmente reveladoras, u otras con las que estábamos tan de acuerdo que, mirando de reojo a mis compañeras constataba que iban asintiendo con la cabeza, como yo, al escucharlas.
Empezó J. Carbonell diciendo lo que NO es innovación:

"Modernizar no es innovar. No basta con llenar las aulas de ordenadores, sin cambiar las metodologías".
"Activismo no es innovación, no se trata de hacer muchas cosas a la vez".
"No confundir reformar con innovar. Muchas reformas son escasamente innovadoras".


En cambio:

"La innovación educativa nace de un deseo individual o colectivo, nunca de una imposición".
"Provoca cambios en la relación profesor - alumno, enseña a pensar".

"La relación educativa ha de ser una conversación, un diálogo permanente, sea presencial o virtualmente. Las nuevas tecnologías nos brindan la oportunidad de estar mejor comunicados que nunca".

"Hay que romper con la gramática de la escuela, romper los tiempos, los espacios, los libros de texto, las evaluaciones y otros rituales del s.XIX. El mejor libro de texto es el entorno, y la biblioteca, entendida como es un espacio multifuncional".

"Hemos de encontrar tiempo para la reflexión: ¿Qué hacemos? ¿Lo hacemos bien? ¿Qué aprenden nuestros alumnos? ¿Qué aprendemos nosotros? Necesitamos una cultura de la evaluación".

"El tiempo y la lógica de la innovación no es el tiempo ni la lógica de la administración".

Para Carbonell la clave del éxito para innovar está en el RUC (que tiene un sentido un tanto irónico, porque ruc significa "burro" en catalán):

Tener Recursos + hacer buen Uso de los recursos + para llegar a construir Conocimientos significativos.

Creo que estas frases se comentan por sí solas.

domingo, marzo 09, 2008

Tras los pasos del Cid Campeador

Este año tengo la suerte de tener unos alumnos de primero de ESO de esos con los que da gusto pasar el rato, pues se animan hasta con la música del telediario.
Este segundo trimestre, además de la común de lengua castellana, he impartido una optativa en la que se trataba de enseñarles las estrategias para buscar, recopilar, resumir información, y con ella elaborar un trabajo académico. El tema tenía que tener, obligatoriamente, algo que ver con El Cid.

Me gustaría hablar de la experiencia de este trabajo en grupo, pero lo dejo para otro post, porque lo que os quiero enseñar hoy es otra cosa. La idea nació por casualidad. Una mala temporización hizo que me sobraran dos semanas del trimestre. Se lo planteé a ellos y les pregunté que qué les apetecía hacer ese tiempo. Respuesta previsible: "Jugar". Yo les contesté: "¡Vale, jugamos! Pero tiene que ser algún juego relacionado con el Cid". Y un alumno me preguntó: "¿No hay ningún juego, tipo Monopoly, pero del Cid Campeador?" ¡Eureka! Me vino la idea: "Si lo hay, lo desconozco, pero nosotros inventaremos uno".

Manos a la obra: Uno que sabía dibujar hizo el tablero con el itinerario del destierro, de Burgos a Alicante, que sacamos de la página oficial del Camino del Cid. El resto de compañeros se distribuyeron el trabajo. Aprovechando los borradores de toda la información que tenían, hicieron por grupos una lista de 80 preguntas y sus respuestas (A, B, C, D), de cuatro temas diferentes.

Lo más difícil de consensuar fueron las reglas del juego. Ellos querían que fuese tipo Monopoly, tirar los dados, conquistar una ciudad, pagar por ella, y el que llegase detrás que pagase al señor el diezmo, como vasallo. Pero claro, yo quería preguntas, o sea que quedó una mezcla de Monopoly, Trivial y Juego de la Oca medieval divertidísimo, cuya moneda era el óbolo.


El último día lo dedicamos a jugar, ...


 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.