viernes, septiembre 22, 2006

¿De qué está hecho un profesor?

Gloria Reina es mi hermana, y fue mi primera alumna. Nos llevamos once años, y durante toda su infancia y adolescencia tuvo que soportar mis círculos rojos en cualquier escrito que iba dejando por casa. Pudo ser alumna mía de verdad, pues yo ya trabajaba en Blanes (en otro centro) el año que ella cursaba 2º de Bachillerato.
La he invitado a mi blog. No le he impuesto el tema, pero su escrito va de profesores.

"Después de mucho pensar y pensar sobre qué podía aportar al blog de mi querida hermana, he decidido (ya que su blog es casi exclusivo de profesores) indagar en la naturaleza más profunda de un profesor.

¿De qué está hecho un profesor?

¿Qué hace que una persona esté dispuesta a escuchar y aguantar a niños de 15 años en plena edad del pavo? (Yo sería incapaz).

Una razón podría ser el sueldo. ¡Error! Hay otros tipos de trabajos menos estresantes e igual o mejor remunerados, por ejemplo el ejército. Yo preferiría mil veces irme a Irak que meterme en una aula de 4º de E.S.O a pretender que me escuchen.

Otra razón posible sería el hecho de sentirse realizado traspasando sus conocimientos a otras personas ¡Error! Porque si ése es el motivo sería mucho mejor que en vez de maestros pusieran como profesores ex-concursantes de Gran Hermano, y ésa sería la única manera de que los estudiantes estuvieran interesados en aprender de sus conocimientos: “la casa lo magnifica todo” … “yo soy tal y como era en la casa… " (Éste es un pequeño inciso que sólo entenderán las personas que, como yo, vean telebasura") Eso llama mucho más la atención que las matemáticas o la literatura…

Con esta pequeña reflexión quiero intentar entender (espero respuestas) cómo todavía hay gente, tal y como está hoy en día la situación en los colegios españoles, con ganas de intentar cambiar algo… ¿Tiene arreglo o solución?

Quede constancia con este escrito el profundo respeto y admiración que me causan el profesorado en general y mi hermana en particular".
Gloria Reina

10 comentarios:

Lu dijo...

Le habrás dado un besazo, después de esta elogiosa reflexión. Vamos que no me importaría que tu hermana me adoptara.

Bea dijo...

Un gran abrazo, María José. Me encantan tus historias y sobre todo ¡bienvenida al mundo bloguero!
Bea

Mª José Reina dijo...

Hola Bea, gracias por visitarme. Hay muchísimos tipos de blogs, pero en el post inaugural ya expliqué que me lanzo a postear imitándoos a Lu y a ti.

Y sí Lu, mi hermana es un encanto. Intenté empujara para que estudiase educación infantil, pero no hubo manera.

swyx dijo...

Para ser profesor creo que hay que valer. Tiene que gustarte el enseñar. Conozco muchos profesores que saben mucho sobre lo que dan clases pero como docentes dan asco. Así de claro. Más vale enseñar a gusto que tener un saco de conocimientos (aunque si se conjugan ambas cosas, pues mejor que mejor). Y lo digo como docente que soy (de enseñanza no reglada pero, al fin y al cabo, educador también).

Mª José Reina dijo...

Tienes razón, yo creo que un buen docente "nace", tiene eldon de la comunicación. De éstos, por desgracia, hay pocos, pero te marcan para siempre como alumnos. La mayoría intentamos dar la talla día a día, unas veces con mejor, otras veces con peor suerte.
Gracias por tus comentarios ...
Swyx

swyx dijo...

Es un placer poder comentar en un blog como este donde además de leer buenos artículos puedo aprender muchas cosas. Pasaré por aquí muy a menudo.

Mª José Reina dijo...

Muchas gracias por las flores, Swyx, yo también he entrado en el tuyo.
¡Ya somos blogamigos!

carmen dijo...

Realmente interensante.
Me sorprende ver como el profesorado se esfuerza tanto en investigar como incentivar la lectura, algo tan importante para la madurez personal de lo chicos.
Felicidades !!

Mª José Reina dijo...

Gracias Carmen. Muchos padres sólo ven las vacaciones que tenemos (ya sé que no es tu caso) y se sorprendarían de las mil y una virguerías que intentamos (con más o menos éxito) para motivar la educación de sus hijos.

javier dijo...

Desde mi punto de vista el problema está en el concepto. Si ser profesor significa que vas a clase a enseñar, a explicar, a poner ejercicios,... la forma de valorar lo que haces va a ser erronea. Dirás hoy estoy contento he explicado de un tirón a Cervantes.

No somos profesores, somos profesionales con alumnos. Tú entras en la clase y ahí tienes unas personas que querrán o no aprender, que estarán más o menos motivadas por aprender y ahí empieza el trabajo. ¿Qué seré yo capaz de sacar de esta situación?

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.