domingo, octubre 01, 2006

Don Gil de las Calzas Verdes

Ojeando y buscando por la prensa qué obras de teatro podían interesar a nuestros alumnos, me topé con que El Teatro Nacional de Catalunya en su programación para esta temporada incluye Don Gil de las Calzas Verdes, dirección de Eduardo Vasco.

Lo planteé a mis compañeros de departamento y no lo dudamos ni un momento. Vamos a programar la salida al teatro para los alumnos de bachillerato. No son muchas las oportunidades de ver teatro del Siglo de Oro, por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y en la Sala Gran del Nacional de Catalunya.

¿Qué más se puede pedir? Pues que les guste a los alumnos, que no están nada acostumbrados a los diálogos en verso. Que el montaje sea capaz de transmitirles la frescura y la ligereza de la comedia de enredo.

Leo en El País que se acaba de estrenar en Madrid (el viernes). Buscando las críticas me encuentro con las del estreno este verano en Almagro. Si alguien va a ver el montaje antes de que llegue a Barcelona, que nos cuente.

12 comentarios:

julieta2006 dijo...

Yo también te he enlazado, vecina.

swyx teatrero dijo...

Esa obra de teatro no sé yo si les va a gustar demasiado a los de bachillerato... mmmm, en verso y del siglo de oro, pinta difícil. Pienso que más bien se van a apuntar todos pero para no tener ese día clase. Amén de que habrá entre esos 100-150 alumnos (o los que sean) un 1% al que si que les va el tema.

Si quieres que los alumnos disfruten con el teatro hay que aplicar una de estas dos alternativas infalibles:

1.- Imprevist (o Imprevís, no me acuerdo bien). Una compañía de teatro cuya mecánica mola: antes de empezar el espectáculo dan a todos los asistentes como público una tarjeta donde escriben lo que quieren. Cuando empiezan, ponen un despertador para que suene a la hora o así. Entonces, cogen todos los papeles que ha escrito el público, los lanzan al aire e interpretan (tras breves cuchicheos entre ellos) lo que pone en la tarjeta. Impresionantes. Seguramente les conoceréis porque creo que son catalanes.

2.- Ir a obras donde se hable de sexo o la obra en sí sea de sexo. O tenga un nombre como "historias de mi culo" o una cosa así relacionada SIEMPRE con los órganos reproductores o íntimos. El morbo hacia esto, atrae a los jóvenes alumnos a estas obras como la miel a las moscas aunque, luego, en la mayoría de los casos, dichas obras son un auténtico truño.

De todas maneras, manténnos informados acerca de las evoluciones del proyecto.

Anónimo dijo...

María José,
Si necesitáis acompañantes, contad conmigo. Ya sabes que cada una tiene sus debilidades y el teatro es una de las mís.
P.D. El nombre del blog me parece acertadísimo.

Mª José Reina dijo...

Swyx, me muero de risa contigo ... De profe de nuestros niños serías una revolución ...
Yo creo que te sorprendería el teatro clásico si lo conocieras. Piensa que las obras de enredo sería el equivalente de las series de éxito de ahora, tipo "Aquí no hay quien viva". La gente en el Barroco iba al teatro a divertirse a lo grande, no como ahora que es algo serio, y casi nos ponemos el abrigo de bisón y las perlas.
Tienes razón en lo que les interesa son las cosas de sexo y demás, pero estoy convencida (corregidme si me equivoco) que el decir que todo es un rollo es una pose de todos los adolescentes.

Por cierto, no sé quién me ha dejado este comentario anónimo, así que no te puedo invitar al teatro ... El nombre del blog nació de una broma que me hacen casi todos mis conocidos.
Es que yo soy muy folklórica, a lo Rocío Jurado o así.

swyx el griego dijo...

Yo no digo que el teatro clásico sea malo, hablo por los alumnos. Aunque también es verdad que mis visitas al teatro se pueden contar con los dedos de las manos. Bueno, de una mano. ¬¬'

Recuerdo que fuimos una vez al auditorio romano de Sagunto dos obras de la antigua Grecia: "los gemelos" de Plauto y "Electra" de Sófocles. La primera es una comedia y fue versionada, digamos, en una forma "actual" y la segunda era una versión de Mariano Benlliure. Esto era cuando yo iba a sexto de egb, o sea, hace mucho tiempo. La primera obra si que la vimos todos porque nos dijeron que era de risa pero en la segunda, cuando nos dijeron que era un drama, huimos a jugar a las cartas hasta que nos llamaron a todos. Años más tarde, en tercero de bup, en clase de ética leimos esa obra y me gustó y me arrepentí de no haberla visto cuando tuve ocasión.

Eso me enseñó a que, si alguna vez tengo la oportunidad de ir al teatro -sin contar los partidos de fútbol- iré a ver lo que sea.

Felipe Zayas dijo...

LO que me molesta muchísimo de las representaciones de teatro clásico es que se suele decir el verso atendiendo más a la sintaxis que a las unidades rítmicas que son lo versos. En Barcelona asistí a una representación (no recuerdo la obra de lo indignado que salí) creo que también de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y la mayor parte del rato parecía que decían prosa. No así con un montaje de Calderón que vi en La Abadía, en Madrid. Era una gozada oír decir los versos, respetando los encabalgamientos, dando viveza al verso dicho entre varios paersonajes en el diálogo.
En cuanto a los alumnos, yo creo que valer la pena darles la ocasión de que asistan a un espectáculo de calidad (creo que ellos no sufrirán si se les escamotea el ritmo del octosílabo o del endecasílabo). Si nos dejáramos llevar por sus gustos, nunca podríamos mostrarles nada distinto a lo que ya conocen. Hay que llevarlos "sin esperanza, con convencimiento".

Mª José Reina dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo contigo Felipe,en las dos cosas. Primero, el verso ha de sonar a verso, es gran parte del encanto de este teatro, que los grandes dramaturgos de la escuela de Lope supieron dar al castellano una resonancia poética, sin perder la frescura en los diálogos.
Y por otra parte, yo también soy partidaria de llevar a los alumnos a ver obras de calidad, y no adaptaciones para tontos, pues ellos por sí solos no asistirían.
Yo recuerdo una representación de La Flauta Mágica de Mozart, que me llevaron a ver en el instituto, como de lo mejor que me pasó aquel año.

Lu dijo...

Vaya, creo que sería una buena idea montar la salida conjuntamente los dos IES, el tuyo y el mío. ¿Qué te parece?

Sondearé a mis alumnos.

julieta2006 dijo...

Sin saberlo, hoy hemos ido las dos al teatro en blog. Espero que tu experiencia sea mejor que la que yo cuento.
Y en cuanto a lo de mostrar a los alumnos cosas a las que no llegarían solos, yo habré visto la versión de El perro del hortelano de Pilar Miró con más de diez grupos (4º ESO y bachillerato) y siempre, he dicho siempre, la obra les ha gustado mucho y los versos no les han impedido ver el bosque. También es verdad que a la protagonista le han dedicado algún epíteto malsonante, pero los que se perdían la segunda sesión de cine, me pedían el DVD para acabarla en casa.

Mª José Reina dijo...

Yo también paso siempre que puedo El Perro del Hortelano, con éxito.
Todos vamos a corroborar que hay que acercar a nuestros alumnos a los clásicos.

Celio dijo...

Hola!
Creo que con respecto al Teatro Clásico, habría que dejarse de prejuicios e ir a verlo, sentarnos en la butaca y disfrutar. Cierto es que llevar a los chavales, a priori (prejuicio), parecerá un despropósito, asociando verso con aburrimiento y considerando que de entrada no va a gustar. Pero os aseguro que esta función es estupenda, el verso suena como tiene que sonar (cargado de ritmo y vivo a la vez, orgánico y reflejo fiel del conflico de los personajes) y la diversión es segura: es una comedia de enredo, que aunque comienza como drama de honor, va evolucionando a situaiones realmente desternillantes. Creedme, trabajo en ella.
Si vais a verla, no dejeis de publicar lo que os pareció.
Un saludo, y un placer encontrar blogs con termas tan interesantes.

Mª José Reina dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Celio. Finalmente no podremos ir a ver la obra, no tenemos entradas. Otra vez será.
¡Qué lujo! Un actor de teatro clásico en mi blog!

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.