sábado, noviembre 18, 2006

Tempus fugit irreparabile ...

Madre mía ... ¡Cómo pasa el tiempo! Pues, revisando un cartapacio de papeles varios, no va y me saltan a la vista mis primeros nombramientos como profesora ... ¡Y no va y resulta que el primer nombramiento es del 11 de noviembre de 1996!
Acabo de cumplir 10 años como profesora, bueno, mejor dicho, 10 años trabajando para el Departament d'Educació. Supongo que de profesora, profesora, hace menos que ejerzo.Una excusa como otra cualquiera para recordar y hacer balance de lo que ha supuesto mi trayectoria docente.

Empecé, como la mayoría, haciendo sustituciones varias, quince días aquí, dos meses allá. Coche, agua, mantas por si las moscas, y un mapa de carreteras. La vida de un sustituto se parece más a la de un viajante que a la de un profesor, pues recorre medio mundo, y siempre llega con una sonrisa (aunque se haya levantado a las 5 de la mañana) para caer bien allá donde va, pues tiene que vender(se). Quienes no han pasado por ello, los que pasaron de acabar la carrera a tener una plaza fija, no pueden hacerse una idea de la situación de inseguridad en la que vive un sustituto.
Mi primera vacante fue en un pueblecito de Lérida, a unos ...¡250 km de mi casa! A mí me iba a dar un ataque cuando vi localizada Oliana en el mapa. Me cogí un apartamento, claro, con una compañera, y mi curso se pasó entre paseos al campo y visitas a Andorra para comprar y remojarnos en Caldea. Total, a mí me parecían más unas vacaciones en la montaña que un trabajo de profesora. No acabé de conectar con los alumnos de allí, demasiado pueblerinos para mí entonces, que venía de vivir hacía poco en la capital. Supongo que ahora los trataría con más paciencia, no sé, pero aquel año se me desmontó del todo el mito del buen salvaje. Salvajes sí ... pero buenos ....??
Cuando al año siguiente, tras dos o tres sustituciones, me llamaron para ofrecerme una en Blanes (mi pueblo, por fin) no cabía en mí de gozo. Fui a parar al IES Serrallarga, y allí me encontré a muchos conocidos (Blanes todavía es un pueblo, grande, pero pueblo) entre ellos a Lourdes y Ana. Las recuerdo siempre ocupadas, siempre trabajando. Por entonces tenían a sus hijos muy pequeños, y yo, soltera y sin nada mejor que hacer en el IES que tomar café y charlar con mis compañeros, no comprendía cómo podían ir tan ajetreadas. Cuando nació mi hijo entendí lo de conciliar la vida personal y laboral, ¡vaya si lo entendí! En el Serrallarga conecté por primera vez de verdad con los alumnos.
En el curso 1999-2000 me dieron una sustitución en el IES S'Agulla, también de Blanes. Era entonces un centro muy nuevo, que no tenía edificio propio, en condiciones bastante lamentables. Dar clase era un reto diario. No obstante me sentí en casa desde el primer momento. Me involucré todo lo que pude en la marcha del centro, me apunté a todas las reuniones, a todas las comisiones. Me fui 15 días a Irlanda en verano, con la profesora de inglés y 24 alumnos que habían ganado una beca de la Generalitat.
El alumnado tenía muy mala fama, para nada merecida. Claro que había algunos elementos, ¿dónde no los hay? pero la mayoría de alumnos eran muchachos normales, con ganas de aprender, a los que les molestaba que se les etiquetara sólo por el hecho de estar escolarizados en un centro que se caía a trozos, sin infraestructuras, y con las paredes llenas de grafitis que hacía años que nadie se molestaba en pintar.
Cuando en el curso siguiente me dieron una vacante en La Jonquera (de nuevo a 100 km de casa) se me cayó el alma al suelo. No sólo por la distancia, sino por tener que dejar atrás ideas, proyectos, inquietudes que había iniciado el curso anterior. Tardaba 1.30 h en llegar al centro, y otra 1.30 h en volver. Si alguien le suma a su jornada laboral 15 horas semanales en transporte ¿a quién le quedan ganas de hacer cursos, reciclarse, preparar actividades innovadoras, etc.? A mí no, lo siento. Otro curso pasado sin pena ni gloria.
Cuando al curso siguiente me llamó el director del S'Agulla para cubrir una plaza de media jornada, no lo dudé un instante. Cobraría menos, pero estaría en "mi centro" que además estrenaba edificio flamante, retomaría mis alumnos, podría hacer planes ... La media jornada se convirtió en completa, y llevo desde el curso 2001-02 (año en que nació mi hijo) dando clases en el S'Agulla. Si los niños traen un pan bajo el brazo, el mío trajo la panificadora entera.
Creo que puedo considerar que a partir del curso 2002-03 empieza mi verdadera acción docente. Desde entonces puedo programar de un curso para otro, repito alumnos dos cursos seguidos, inicio proyectos con los otros componentes de mi departamento.
La implicación definitiva llegó el curso 2004-05. Como expliqué en el post anterior, me hicieron, totalmente contra mi voluntad, coordinadora informática, cargo que, sin ser directivo, cada vez dirige más hacia dónde va la línea pedagógica de un centro. Estoy tan implicada en ello que a veces hasta a mí se me olvida que soy interina. Mi situación es aún totalmente inestable. En cualquier momento podría quedarme sin plaza en el S'Agulla, no quiero ni pensar que también sin trabajo.
Desde que acabé la carrera, sólo se han convocado dos veces oposiciones a lengua y literatura en Cataluña, una en el 87, la segunda en el 2005. Las dos veces suspendí en la última prueba. ¿Qué se le va a hacer? Volverlo a intentar, sin duda. Pero ... están tan alejadas las oposiciones de la realidad de las aulas ... ¿Nadie va a tener nunca la valentía de reformar el sistema de acceso del profesorado a la función pública?

El curso pasado mi compañera y amiga Yolanda Sediles fue formadora de un cursillo de Práctica Reflexiva en mi centro, del que a veces ha hablado Lu. Yo creo que, tras ese curso, hay un antes y un después para mí como profesora, que ya se había iniciado el curso anterior con mi contacto con las TIC, de las que la Práctica Reflexiva toma metodologías que se adapten a los nuevos tiempos.
Acabo, deliberadamente, con una pregunta. El alumnado ha cambiado, eso es un hecho. ¿Estamos preparados para afrontar ese cambio como docentes?


Post data: He dejado a medias este post y he salido a comer. Cuando andaba por la calle me he encontrado a Neus. Es una chica valenciana que hace dos días llegó a nuestro centro, para cubrir la sustitución del embarazo de Marina, ya que Martí está a punto de llegar. La he encontrado, plano en mano, intentando situarse para llegar mañana al instituto desde donde está el piso que acaba de alquilar. Parecía que me estaba viendo a mí misma diez años atrás. Recordando la sensación de soledad y abandono de los primeros días, le he dado mi número de teléfono, por si necesitaba algo.
Voy a dedicar este post a los profesores sustitutos.

7 comentarios:

julieta2006 dijo...

Tienes toda la razón en lo injusto del acceso a la función pública; yo aún me acuerdo de tí, sustituta y se me olvida casi siempre que eres interina porque eres mucho más profesional que bastantes fijos juntos. Y cada día me veo a mí misma ajetreada, muy ajetreada. Lo malo de las obligaciones adultas es que son para siempre. Y, hoy mismo, ya en el instituto, cuando he abierto la agenda y he visto el 20-N, me ha dado un pálpito horrible. No por Franco. Me había olvidado de felicitar a mi hija en el día de su cumpleaños. ¿Te das cuen...? Y aún dice la Segolene que trabajamos poco en este gremio.

Antonio dijo...

Seguro que mereces toda la suerte o justicia del mundo. Pocos son los profesores que no han sido mercenarios de la enseñanza con mayor o menor devaneo geográfico. Sólo te digo que si necesitas cualquier tipo de material para preparar tus oposiciones, no tienes más que pedirlo. Y suerte, que este año me han dicho que salen muchas vacantes (y hay que estar ahí)

javier dijo...

Felicidades. Diez años no son muchos pero son suficientes. Te queda un gran recorrido por delante. Si las ilusiones están intactas, como creo, es perfecto. Algunas vivencias parece que han sido negativas y muchas otras positivas. El balance está claro. Superpositivo. Estás en un insti cerca de casa y en el que se te valora. Ya solo te faltan las opos que parece que ya vendrán.

Por lo que se refiere a la didáctica de la lengua y la literatura estás en la vanguardia. Dominar las tic es algo que nos falta a muchísimos profesores. Y el ritmo al que vamos es l e n t o. Demasiado lento. La administración en este sentido no ayuda NADA. Y determinados equipos directivos tampoco. Es el caso de mi instituto. Así que con tus diez años de experiencia puedes darte por satisfecha. De momento.

Ha sido una suerte conocerte.

Yolanda/Violante dijo...

Yo también le diría a la francesa que se pasara por aquí.
Reina, cómo me ha recordado tu post a "el curso de mi río". Ánimo, que 10 años no es nada... Yo, con 3 años más que tú en la docencia pública, me hago la misma pregunta: ¿estamos preparados para afrontar el cambio? Me acuerdo de la reunión de Dpto. de esta mañana y de la conversación cafetera que tú y yo hemos tenido esta tarde, leo lo que escribes y quiero pensar que sí. Al menos, unos cuantos estamos dispuestos a ello, ¿no crees?
Ah, y mañana espero que no me pase contigo lo que a Julieta con su niña.

Anónimo dijo...

www.recursos-blog.blogspot.com

Gregorio dijo...

María José, Reina, pues a ver si es que dar vueltas y pasar fatigas aceran el humor y enfilan la gracia. Tu blog es estupendo y estás preciosa en la foto. Otro profe rendido a tus saberes.

Mª José Reina dijo...

Muchas gracias, Gregorio, por las flores, siempre animan.
He intentado ver tu perfil en Blogger, pero no es público. ¿Tienes blog? Pásanos la url y le echamos un vistazo.
¡Qué buen rollo me da a mi la red de blogamigos que voy creando!

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.