sábado, enero 06, 2007

El mejor regalo de Reyes

Esta mañana David se ha levantado un poquito antes de lo habitual. Ayer no lo noté especialmente nervioso por la llegada de los Reyes Magos, pensé que tal vez es aún pequeño para acabar de entender toda la historia (nacimiento de Cristo, llegada de los astrólogos, oro, incienso y mirra, ¡uf!).

Desde mi habitación, todavía en estado de somnolencia, he oído sus gritos en el comedor.
-¡Mama! ¡Han venido! ¡Los Reyes Magos han venido! Mira, se han comido las galletas, y las nueces. Y se han bebido el agua, y la leche. Mira, hasta hay un poco de agua derramada en el suelo.

Me dirijo en pijama hacia la montaña de regalos, todos con sus papeles relucientes, con sus lazos de colores, algunos con bolsas de diseño.
-¡Mira, David! ¡Cuántos regalos! ¡Y qué grandes! Mira a ver si te han traído lo que les has pedido.
Mi hijo, haciendo caso omiso a los paquetes, seguía mirando extasiado las pruebas evidentes del paso de los Reyes por nuestra casa.
-Pero mama ... explícame ... ¿Cómo han entrado los camellos en casa? ¿Quién sube los regalos, un rey, o un paje? ¿Cómo van vestidos? ¿Se lo comen todo en todas las casas a las que van? ¿Vienen todos los Reyes a la vez, o de uno en uno? ¿ ...?

Yo seguía insistiendo en que lo que había que hacer era abrir los regalos, y dejar de martirizar a mamá con tantas preguntas. Pero no logré convencerlo, así que me rendí, y nos sentamos al lado de la chimenea, y empecé a responder como pude.
Mientras iba inventando e inventando el relato, veía a la vez la sonrisa de mi hijo y los carísimos paquetes sin abrir al fondo de la sala.

Y me di cuenta de cuál había sido el mejor regalo de Reyes.

7 comentarios:

Lu dijo...

Esto me recuerda un comentario de una alumna. Decía que los adultos no hacemos más que acusar a los jóvenes de consumistas. Ella decía que mucha culpa la tenían los padres en festividades como los Reyes.

Nada que decir.

Elisa dijo...

¡Qué envidia! Yo a los reyes no les ponía nueces ni galletas, sino unas copitas y varias botellas de licor para que ellos se sirvieran -y se servían...- la que más les gustase. Este año ha sido el primero que en casa no ha habido dos reyes magos, sino cuatro, porque mis hijos se han incorporado y han comprado regalos para todos. Y la verdad es que se lo han currado, regalos no caros, pero sí acertados. Sigue disfrutando de David, yo tengo la suerte de tener sobrinos pequeñitos con los que he vuelto a vivir la magia de los Reyes, estos sí con mayúscula.

Pablo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

A veces preocuparnos por lo importante, nos hace olvidar lo esencial. "Lo esencial es invisible a los ojos", decía el Principito.

Debemos estar dispuestos a aprender de los más pequeños, muchas veces, ellos sí, van a lo esencial.

Me ha encantado tu post.

Anónimo dijo...

...evidentment, ho dubtaves? els nens i nenes reprodueixen n o r m a l m e n t el que veuen, per això val la pena anar "al seu ritme" no al nostre! I gaudir plenament d'aquest petits-GRANS moments, que després la vida ja s'encarrega de difuminar-los. Que no se'ns escapi cap d'ells és el gran repte dels pares i de les mares!!! APROFITA
Carme

old swyx dijo...

Si que ha estado chulo el artículo de hoy, sí.

Lo que no me mola es que yo hace mucho tiempo que perdí todo eso que comentas. (snif snif)

Anónimo dijo...

Bien, cuesta ser pequeño, y no queremos ser, esos seres que nos dan la tabarra, molestan, incordian o simplemente nos preocupan si no dicen nada, si no notamos el aire que desplazan al moverse hacia un alla o un aca.

Cuanto piden, es poco con lo que se debe de poder pedir, simplemente una sonrisa, una mirada y unos mofletes hinchados que nos digan, eh que eres muy mayor, baja un poco de tu pedestal que te has construido, sin venir a cuento, osea disfruta con lo que llevas sin manifestar, ahi dentro, pues has descubierto uno de los mayores secretos de la vida, tan sencillo y puro como el aire, el pan, etc...

Si yo fuera tu y si el fuera tu, descubririas que no piden solo dan, y eso no se descubre se lleva innato.

En fin la vida sigue y yo con mis faltas.

Con la infancia en la piel.
Degala salir, esa piel que te rodea, y que es de una persona infantil.

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.