
Suscribo los consejos de Leonor y sus comentaristas. Ahora que muchos nuevos profesores y maestros van a acercarse por primera vez a las aulas, voy a añadir tres más de mi modesta experiencia, a modo de "exempla", más de lo que se debe evitar que de lo que se debería hacer.
Como de sabios es rectificar, ahí van los tres errores que cometí cuando empezaba a dar clase, y que espero haber subsanado con el paso de los años.
I. Creer que los alumnos no quieren aprender.
Mi primera sustitución fue en un instituto de la antigua FP. Me podéis imaginar hablando de Quevedo y Góngora a mecánicos, electricistas, peluqueras ... algunos eran mayores que yo. Yo creía que lo que yo les explicaba no les interesaba para nada, y que la culpa era de ellos. Tal vez lo primero fuese verdad, pero no siempre lo es lo segundo. Primera regla de oro: TODOS LOS ALUMNOS QUIEREN APRENDER (es más, ya lo decía Aristóteles, el ser humano tiende hacia el conocimiento). Descubrir por qué y en qué momento esos alumnos en apariencia totalmente apáticos que tenemos delante perdieron esa capacidad innata por conocerlo todo y preguntarse por todo debería ser una de nuestras prioridades como docentes. Tal vez así seríamos capaces de devolvérsela.
II. Creer que tenía la autoridad dentro de la clase, sólo por ser yo la profesora y ellos los alumnos.
Confundí, como he visto hacer a muchos docentes noveles y no tan noveles, poder con autoridad. Los profesores tenemos poder, poder de suspender o aprobar, de castigar o premiar, etc. Pero la autoridad es otra cosa. La autoridad no se tiene el primer día, sino que se gana con el respeto mutuo y con la coherencia con uno mismo. Los alumnos te dan exactamente lo que reciben de ti. RESPETA A TUS ALUMNOS Y ELLOS TE CORRESPONDERÁN CON CRECES.
III. Creer que la culpa de todos los males la tenía la sociedad o la administración.
No es que ésta última se prodigue en el apoyo a los docentes, es más, hasta parece darnos la espalda y ponernos más trabas a los que de verdad trabajamos por hacer bien nuestro trabajo. Lo que ocurre es que si pensamos que todos los males del sistema educativo tienen su origen en una mala gestión desde arriba, estamos ignorando nuestra parte de responsabilidad. Somos, querámoslo o no, parte de ese sistema al que tanto criticamos. En nuestra mano está el granito de arena que puede formar la montaña, si sabemos a que otros granitos juntarlo. ACEPTA TU PARTE DE RESPONSABILIDAD CUANDO LAS COSAS NO FUNCIONEN EXACTAMENTE COMO A TI TE GUSTARÍAN. Sólo está en nuestra mano cambiar lo que viene de nosotros mismos, y reconocer nuestros errores, por pequeños que sean comparados con los de los poderosos, es el principio de una mejora.
Bueno, me paro en tres, porque son las tantas, y porque Leonor propuso tres consejos, pero si sigo hurgando seguro que encuentro otros muchos aspectos mejorables en mi labor como docente.
Comentarios
Mi regla es querer a mis alumnos (con todos sus fortalezas y debilidades) y hacerme querer (y no esconder mis fortalezas, ni mis debilidades).
Bueno que te echo de menos y que tengo ganas ja de que empieze el cole.
Bessitos.
Soraya.