sábado, febrero 23, 2008

Si vis pacem ...

Creo que ya he hablado en otras ocasiones que en mi centro, la comisión de biblioteca y fomento a la lectura en la que estoy implicada organizamos un Club de Lectura tipo bookcrossig. Quien quiere participar deja un libro en la sala de profes, y quien quiere lo coge y se lo lee, con la referencia de que se lo ha recomendado un compañero lector.

De Navidades para aquí me he leído cuatro libros del Club de Lectura, con los denominadores comunes de que trataban del tema del Holocausto y la segunda guerra mundial, y de que me han parecido cuatro libros excelentes, cada uno en su estilo.
Yo siempre empiezo por el que recomienda Núria Reichardt, la profe bibliotecaria de mi centro, pues una de las personas más lectoras que conozco. No lee, devora libros, como nos demuestra mensualmente en su blog.

Unos por otros, de Philip Kerr, es una novela negra con todos los ingredientes de la novela de género: un "tipo duro", que llega en ocasiones al cinismo, haciendo de detective solitario contra el mundo; la desconocida, bellísima e intrigante, con la cara desfigurada al mejor estilo Holliwood; los matones malos, malísimos.
Yo no hubiera escogido esta lectura si no me hubiera venido recomendada (un punto a favor de nuestro Club), pero reconozco que, cuando logré introducirme en la trama de la novela, me abdujo de tal manera que me pasé gran parte de las noches de las vacaciones de navidad deambulando por la Alemania post Hitler acompañando al protagonista, Herr Gunther, en su intento por desenmascarar a antiguos nazis. Tal vez las referencias históricas son las que hacen que trascienda un tanto la novela negra puramente.
Un punto un tanto flaco a mi modo de ver: un cierto "mea culpa" o "nostra culpa" en boca del protagonista en nombre de los alemanes por haber causado el Holocausto, recurso un tanto fácil para un autor inglés como Kerr. Si se tratase de un alemán, otro gallo cantaría.

Tras éste vino Si esto es un hombre, de Primo Lévi. No exagero ni un ápice si digo que ha sido uno de los libros que más me han impresionado de todos los que he leído en mi vida. De hecho no es una novela, sino un diario escrito a posteriori, con las experiencias reales de su autor como prisionero de un campo de concentración.
Su prosa te deja helado, casi literalmente, pues leyéndolo eres capaz de sentir el frío y la humedad de unas semi-personas (en palabras del propio autor) andando por la nieve sin zapatos y en mangas de camisa. Primo Lévi te explica los hechos sin a penas un juicio de valor, sin indignarse, sin revelarse. Como si el sufrimiento humano fuese de un material tan maleable que siempre pudiese estirarse y estirarse sin romperse, como si no tuviese límite.

El lector, de Bernhard Schlink, me había quedado pendiente del club de lectura del curso pasado. El libro sorprende por su argumento, que tiene tres partes claramente diferenciadas. En la primera, el protagonista vive un romance con una mujer mucho mayor que él. En la segunda, descubre que esa mujer de la que había estado enamorado había sido guardiana en un campo de concentración al servicio de los nazis. La tercera es la relación que mantiene con ella desde la cárcel en donde ésta se encuentra.
Todo ello envuelto en la magia de las palabras de las lecturas que él le regala.
Tal vez no tan bien escrito como los dos anteriores (o tal vez sea yo la que no estoy muy acostumbrada a las traducciones del alemán), pero sorprendente en cuanto al tratamiento del tema, y de un desenlace para mí totalmente inesperado.

El último libro que voy a recomendar se lee en dos tardes, y podría perfectamente ser una lectura de clase para nuestros alumnos. El best seller de esta temporada: El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. Los editores de Salamandra han decidido no poner el argumento en la contraportada del libro, y yo voy a respetar su decisión. Sólo apuntar que el narrador es un niño de ocho años. Cuando el lector adulto va rellenando los huecos de lo que el niño ve y oye pero no es capaz de decodificar, te va llenando de angustia. Y aunque llega un momento en que el final es previsible, no por ello dejas de sobrecogerte.
Yo, que soy un tanto susceptible para los argumentos de pelis y libros, estuve soñando varias noches con ese libro.

Hay que tener un buen momento para enfrentarse a estas lecturas tan duras. Por ejemplo, hubiese sido incapaz de leer esta última al poco de nacer mi hijo. No obstante es bueno que conozcamos y reflexionemos sobre las atrocidades del pasado para evitar que se reproduzcan en el futuro.

Si vis pacem, lege de bello.

3 comentarios:

Elisa dijo...

Primo Lévi es uno de mis autores imprescindibles. No dejes de leer La Tregua, no es el impresionante documento que es Si es esto es un hombre, pero tiene una riqueza de matices, un humor, un tono esperanzado, un amor por sus personajes, que parece imposible que lo pudiese escribir alguien que había pasado por el lager.
También leí hace tiempo El lector, pero no me dejó el recuerdo imborrable de las otras dos obras.
Y me apunto Unos por otros, para cuando tenga tiempo.

Lu dijo...

Te ha cundido el tiempo, Mª José. Yo también he caído en la lectura de El niño con el pijama de rayas y he de decir que me conmovió. Soy la responsable de que se lo haya leído mi "boy" adolescente y toda su pandilla.
Lo mejor, la elipsis final.

Mientras tú andabas con tus lecturas, yo he disfrutado con el último libro de Juan Sánchez-Enciso "Conviure en la paraula". Creo que no hacen falta presentaciones. Yolanda te habrá hablado de él, seguro.
Quizá no tenga tanto tiempo como quisiera, pero no son los blogs los que me lo restan. Creo que voy a replantearme los compromisos de formación del profesorado.

Antonio dijo...

También tengo un post pendiente sobre el niño del pijama. Desde luego, no deja a nadie indiferente.

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.