sábado, septiembre 20, 2008

Día de la libertad de software


Leo en la página oficial de la Linkat que hoy 20 de septiembre es el día de la libertad de software, y quiero adherir mi blog a la celebración. No podemos dejar de reconocer que la extensión del uso de las TIC a amplios sectores de la sociedad (y por lo tanto del nuevo conocimiento) y el sofware libre y/o gratuito van unidos de las manos. ¿Cuántos de nosotros tendríamos un blog si tuviéramos que pagarlo? ¿Quién tendría un Joomla, o un Moodle? ¿Qué me dicen de la Wikipedia? Y así, un largo etcétera.

Por eso me resulta, francamente, como mínimo sorprendente que pueda haber gente que esté en contra del software libre (así, como lo leen). Es una realidad, un tanto triste pero cierta, que el grado de aceptación y uso del SL es directamente proporcional al conocimiento y dominio de los sistemas informáticos.

Entre la gente que me rodea, sobre todo compañeros de trabajo, encuentro a diario los siguientes comentarios (por ejemplo):

“¡Qué centro más raro! El ordenador de la sala de profes no tiene el Word” Cuando lo raro debería que lo tuviera, habida cuenta que la copia oficial que tenemos es del 99 y fue enviada para el ordenador de secretaría. Eso de no querer instalar copias piratas debe ser bastante raro.

“¿Cuándo vas a instalar de una vez el procesador de textos “normal”?” Mi respuesta siempre es que para mí el procesador de textos “normal” es el que hay instalado, el Open Office, que es el que yo utilizo, normalmente, hace unos años. Pero claro, habría que ver qué normalidad es más normal, si la suya o la mía ...

“No puedo utilizar Linux porque no sé instalármelo en casa”. Estoy harta hasta la saciedad de explicar la diferencia entre programa y sistema operativo. Claro que el común de los mortales no sabemos instalarnos Linux en casa, como tampoco sabemos instalar un Windows de cero. ¡Que levante la mano el que haya formateado e instalado el S.O. de su ordenador! No se trata de cambiar Windows por Linux si no se tienen los conocimientos necesarios. La cosa es tan sencilla como utilizar los mismos programas libres, tanto en Windows como en Linux. Si quieres grabar sonido con Audacity, por poner un ejemplo, ¿qué más da que cuando abras el ordenador te salga la Linkat que ya lo tiene instalado?¿Que el iconito no está en el mismo sitio, o no es del mismo color y hay que buscarlo?

“No se puede obligar a la gente a utilizar el Open Office enviándoles archivos en .odt”. Ésta sí que es genial. O sea, que cuando envías un archivo en .doc no obligas a nadie, sino que le das libertad total. Libertad de piratearse el Word de un vecino, o bien de pedírselo al coordinador informático de su centro, o de bajárselo del E-mule (esta es la opción preferida de los alumnos).

"El Open Office es una mierda, cuando abres un archivo (.doc, claro, que son "los archivos, por antonomasia"), se mueve todo". Sí, es lo que tiene cambiar el formato a un documento. Cuando intentas hacer lo contrario, abrir un .odt con el Word no te mueve nada de nada, porque directamente no te lo abre. Es lo que tienen los de pago, sólo te quieren si eres "uno de los nuestros". A veces intento explicar que si uno tiene instalado los dos paquetes, el que se ha pirateado y el que se puede descargar libremente por Internet, pues no tienes esos problemas, pero ...

Sinceramente, hay muchos días en que me canso ... me canso mucho de tener que justificarme por hacer las cosas como yo considero más correctas. Si fuese sólo una cuestión de ideología personal, seguramente seguiría actuando como lo hago, o sea apoyando sin dudas el uso del SL y respetando a quien no opinase como yo. Pero no se trata de ideología, sino de legalidad.

Para saber más: Instrucciones de inicio de curso para la organización de centros educativos (Catalunya), punto número 17: La comisión informàtica (...)

Tindrà cura dels aspectes normatius següents:

(...)
Que es disposi de la llicència d'ús per a tot el programari que s'utilitzi en cadascun dels ordinadors del centre. En aquest sentit, l'adopció de programari lliure facilita l'ús i la difusió d'aplicacions TIC sense restriccions i amb ple respecte a la legalitat vigent.
• Que s’utilitzin habitualment formats basats en estàndards oberts a l’intercanvi de documents electrònics (www.xtec.cat/guies/estandards). (...).

¿A alguien le dice algo unir en un mismo punto las palabras "aspectos normativos" y "estándares abiertos"?

5 comentarios:

Antonio dijo...

Tienes toda la razón, punto por punto. Y eso que no has entrado a saco con los navegadores, que le escondes a la gente el icono del Explorer (que no se puede desinstalar de Windows) y parece que se acabe el mundo.

Lu dijo...

Aunque sea por ampliar la lista de los quejicas.

Están los que dan FP y dicen que en el ámbito profesional no se usa SL. Mentira, muchas administraciones han dado el salto. Además, quien sabe cocinar un huevo frito lo sabe hacer en su sartén o en la de su madre. Por la misma razón, quien sabe manejar el software de pago también sabe usar el otro y viceversa.

Lu dijo...

Y conste que yo soy un ejemplo de hibridación. Quiero decir que no he dado el salto al SL al 100 por 100.

Tiempo al tiempo.

Mª José Reina dijo...

Que conste que yo tampoco he dado el salto mortal a Linux, por miedo a no tener suficiente nivel para solucionar los problemas. Pero se puede utilzar SL bajo Windows, si problemas ... ¡y no se acaba el mundo!

frikosal dijo...

Yo debo ser una excepción por que después de usar durante años *solamente* linux, instalarlo en un montón de ordenadores (formateando el disco, claro, y además instalaba Debian), desde un 386 hasta un cluster de unos 100 procesadores, ser de los primeros en instalarlo en el portátil, participar en jornadas de software libre, pasar miles de horas programando en linux etc etc, ya hace como dos o tres años que me cansé y solamente lo tengo en el trabajo.

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.