El pasado 21 de noviembre tuve el honor de escuchar a Mercè Traveset dentro del espacio de formación del Máster de Pedagogía Sistémica de la UdGirona.Tenía muchas ganas de conocerla, porque, junto a Carles Parellada, es la introductora de la Pedagogía Sistémica en Catalunya, y superó con creces mis expectativas.
Nos habló, entre otras cosas, de su teoría de los "4 cerebros".
A los tres cerebros aceptados por la ciencia, esto es, el cerebro reptiliano, el primero en aparecer en la historia de la humanidad, el de los impulsos primarios que nos mantienen en la vida; el cerebro emocional, el que sirve a los mamíferos para establecer vínculos y relaciones; el cerebro cognitivo, el del pensamiento racional, el último en aparecer en la evolución humana; ella afirma que cabría añadir un cuarto cerebro, que sería el de la conciencia, que une los otros tres, y por donde evoluciona la humanidad.
En la escuela, tradicionalmente solo se ha querido contemplar el cerebro cognitivo de los alumnos, como si este fuese un cajón vacío que hay que llenar de conocimientos necesarios para la vida. De un tiempo a esta parte, se tiene en cuenta la emotividad, y la neurociencia está estudiando cómo las emociones influyen en el aprendizaje. Pero además, cualquier persona va por la vida con sus tres cerebros encima, no se deja el reptiliano en casa. Y nuestros alumnos traen el suyo a clase, y es cuando aparecen los conflictos, las emociones primarias (miedo, dolor, alegría, tristeza, rabia, etc.) en estado puro.
Tendemos a reprimir estas emociones, y enseñamos a nuestros hijos a reprimirlas (no tengas miedo, ... no llores, que es de chicas, ... muérdete la lengua ... ). Pero queramos o no, en algún momento salen, como por el conducto de una olla exprés. Según Mercè Traveset el gran reto es como integrar en la escuela los tres cerebros de nuestros alumnos y de nuestros docentes. Y ahí entra ese cuarto cerebro, esa conciencia de que todos estamos conectados, y todos formamos parte de algo más grande, porque en cualquier sistema, el todo es mucho más que la suma de sus partes.
Mercè Traveset y Carles Parellada acaban de presentar el libro R-Evolució del sistema educatiu, editorial Octaedro, donde desarrollan más extensamente estos y otros temas (lo tengo ya en la mesita de noche).
Os dejo este vídeo de Mercè Traveset sobre pedagogía sistémica,
Nos habló, entre otras cosas, de su teoría de los "4 cerebros".
A los tres cerebros aceptados por la ciencia, esto es, el cerebro reptiliano, el primero en aparecer en la historia de la humanidad, el de los impulsos primarios que nos mantienen en la vida; el cerebro emocional, el que sirve a los mamíferos para establecer vínculos y relaciones; el cerebro cognitivo, el del pensamiento racional, el último en aparecer en la evolución humana; ella afirma que cabría añadir un cuarto cerebro, que sería el de la conciencia, que une los otros tres, y por donde evoluciona la humanidad.
En la escuela, tradicionalmente solo se ha querido contemplar el cerebro cognitivo de los alumnos, como si este fuese un cajón vacío que hay que llenar de conocimientos necesarios para la vida. De un tiempo a esta parte, se tiene en cuenta la emotividad, y la neurociencia está estudiando cómo las emociones influyen en el aprendizaje. Pero además, cualquier persona va por la vida con sus tres cerebros encima, no se deja el reptiliano en casa. Y nuestros alumnos traen el suyo a clase, y es cuando aparecen los conflictos, las emociones primarias (miedo, dolor, alegría, tristeza, rabia, etc.) en estado puro.

Mercè Traveset y Carles Parellada acaban de presentar el libro R-Evolució del sistema educatiu, editorial Octaedro, donde desarrollan más extensamente estos y otros temas (lo tengo ya en la mesita de noche).
Os dejo este vídeo de Mercè Traveset sobre pedagogía sistémica,
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