domingo, septiembre 24, 2006

Mis lecturas y yo

Después de que la mayoría de nosotros asistiera al curso de práctica reflexiva que se realizó en mi centro el curso pasado, los departamentos de lengua hemos decidido empezar a aplicar el portafolio europeo de las lenguas, por ahora sólo para la lectura.

Para ir calentando motores, la primera redacción que he propuesto a mis alumnos de 2º de ESO en la clase de lengua ha sido: "Mis lecturas y yo". Se la he pautado un poco, pues no quería que me escribieran dos líneas. Los puntos han sido:

  • 1. Recordar las lecturas del curso pasado, y hacer un balance de ellas.
  • 2. Hablar de las lecturas de este verano.
  • 3. Recomendar, como mínimo, un libro.
  • 4. Reflexionar sobre cómo les gustaría leer este nuevo curso.
  • 5. Explicar cómo se sienten en las bibliotecas.
  • 6. Criterios para la elección personal de un libro.

La lectura de esta redacción ha sido muy provechosa para mí, pues he aprendido mucho de los hábitos lectores de mis alumnos. De lo que ellos me explican, me ha llamado la atención:

  • a. La mayoría de alumnos sólo leen las lecturas obligatorias de castellano y catalán, y, en general, les gustan. ¿Deberíamos poner más lecturas obligatorias?
  • b. Este año el AMPA vendió los libros en julio, y con ellos, las lecturas. Muchos ya se han leído las lecturas del curso en verano. ¿Se las leyeron porque las tenían en casa? ¿Cómo podríamos conseguir que tuvieran más libros que les apeteciera leer?
  • c. La mayoría prefiere leer en silencio, si puede ser en la biblioteca. ¿Tendríamos que dedicar horas lectivas de lectura silenciosa en la biblioteca? ¿Iría en detrimento de otras destrezas lingüísticas? ¿Cuál sería el número de horas idóneo?
  • d. Cuando hablan de un libro, se limitan a explicarme el argumento. ¿Cómo podría empujarles hacia la valoración personal y la crítica literaria?
  • e. ...¿?
Las preguntas son muchas, espero poder irlas respondiendo a lo largo del curso.


He extraído unos fragmentos de las redacciones que me han llamado la atención. Son los que siguen:
"En la biblioteca me siento como si ella me dijera todas las respuestas a mis preguntas, todo lo puedes encontrar en la biblioteca" Alba Moyano, 2ºA
"Mi biblioteca ideal sería grande, muy grande. Cada pared de un color, colores muy vivos. Cambiaría las sillas por puffs, muchos ordenadores, nada de mesas ... " Marta Jiménez, 2ºA
"Con la lectura se aprende mucho de otros, y de uno mismo, porque te puedes emocionar, soñar ..." Mikel Julià, 2ºA

"Gracias a los libros puedes vivir, sentir, ver otros mundos (...) puedo imaginar cómo se siente un esquimal en un iglú, un alma en el limbo" Paula Armero, 2º A

"Cuando empecé a leerlo no podía parar. Mi madre me llamaba, y yo le decía que iría cuando acabase el capítulo (...) El primer día me lo pasé leyendo, hasta que el sueño llamó a mi puerta, ya entrada la noche" Rocío Membrives, 2º B

"Cuando estrenaron mi gran libro en el cine (El señor de los anillos) fui a verla con mis amigas. Me quedé extrañada, ¡era tan diferente a lo que yo me había imaginado!" Sara Martínez, 2ºB

"Me gusta leer perdido en la montaña, sentado debajo de un arbol, al borde de un precipicio con vistas al mar" Rafa García, 2º B.

8 comentarios:

Lu dijo...

Las citas que reproduces me demuestran una vez más que nuestros alumnos -en general- saben mucho más de lo que presuponemos y que la lectura no es una actividad extraña para muchos de ellos.

Ya conoces mi opinión acerca de la lectura. Creo que hay que enseñar a "leer por el placer de leer". Los resúmenes, las recensiones... vendrán después, si procede.
Y los centros educativos tienen que ofrecer un espacio cómodo para que los alumnos lean. ¿A quién le apetece leer sentado en un pupitre verde sangrado a navajado limpio y sentado en una silla, también verde, y insanamente rígida?

Felipe Zayas dijo...

Aprovecho este magnífico post pra decirte que ya estoy abonado a tu blog. Creo que la blogosera educativa gana mucho con él.
La actividad que has hecho tiene un gran interés, porque nos da criterios, remueve "creencias" que mantenemos quizá por inercia, obliga a replantear los problemas...
Con respecto a la cuestión general de cómo abordar las lecturas, yo distingo entre leer para "aprender a leer" y "leer porque me lo paso bien leyendo". A "aprender a leer" no se termina nunca (nosotros seguimos aprendiendo a leer). Lo que hay que determinar es qué significa esta expresión en cada curso (incluso para cada niño). Creo que las lecturas obligatorias han de estar relacionadas con este "aprender a leer", es decir, han de estar vinculadas a alguna actividad de observación, a algún tipo de reflexión, a alguna tarea que sirva realmente para aprender a leer mejor. Es evidente que estas actividades no pueden ser -de acuerdo con Lu- los resúmenes y las recensiones. Pero sí, por ejemplo, actividades de recreación del texto leído.
Otra cosa es leer "porque me lo paso bien". Como demuestran las redacciones de tus alumnos, esta vertiente de la lectura puede no estar reñida con las lecturas obligatorias. Pero yo prefiero listas abiertas, con orientaciones, para que los niños y jóvenes vayan encontrando (con nuestra ayuda) "sus lecturas".

Mª José Reina dijo...

Pues sí, Lu y Felipe, tenéis mucha razón en lo que decís. Una parte del proyecto de biblioteca de mi centro, en el que estamos todos los de lengua involucrados, pasa por reivindicar ese aspecto "lúdico" de la lectura, y por acondicionar el espacio físico. A ver si lo conseguimos.

swyx dijo...

Vengo aquí porque he visto un comentario tuyo en el blog de mi amigo Civilis.

Creo que se podría mejorar un poco el aspecto ensencial que es el de "que el alumno lea" y lo haga a gusto. Recuerdo que cuando iba a la escuela e instituto, como lecturas obligatorias me mandaban peñazos infumables como: "Eloisa está debajo de un almendro", "Las bicicletas son para el verano" y "El alcalde de Zalamea" entre otros. No digo que esos libros sean malos pero, ché, para un niño eso es una manera clara de decirle: chaval, vas a aborrecer la lectura. Es como si de lectura obligatoria, ahora, mandaran leer "el péndulo" de Umberto Eco. Fijaos si esto es así, que en aquella época sólo leían el libro los clásicos empollones y después todos íbamos a que nos contaran de que iba para tener una idea en el examen. Pienso que sería mucho mejor poner lecturas obligatorias más, no sé, encaminadas a los niños: antes pongo yo "Harry Potter", "Momo", "La historia interminable" que, por ejemplo, el "Drácula" de Bram Stoker que tenían que leerse hace unos años los alumnos de 3º de eso de mi pueblo. Creo que, si desde pequeños, leyeran libros más acordes con la edad y forma de ver la vida que tienen, de mayores tendrían el hábito de leer inculcado desde muy hondo y no seríamos el país de la comunidad europea donde menos se lee.

Vamos, pienso. ¿eh?

julieta2006 dijo...

Yo le había dado mil vueltas a por qué los niños de mi generación y de mi pueblo éramos tan aficionados a la lectura en general (la biblioteca estaba siempre llena)y los de ahora, no. Ahora que tengo una hija de nueve años a la que le gusta leer y veo la dificultad con la encaja un ratito de lectura diario en su rutina normal de niña normal, entiendo dónde radica gran parte del problema.
No es sólo que ahora haya muchos más estímulos y ofertas de ocio que compiten directamente con la oferta placentera de la lectura. Es que los niños de hoy, a los nueve años, ya no tienen lo que a mí me sobraba a su edad: tiempo. Y no exagero. Y sólo me lo he creído cuando lo he visto.

swyx dijo...

¿Que los niños de ahora no tienen tiempo?

Madre mía; quítales la play esteision II y verás si tienen tiempo.

Mª José Reina dijo...

Me parece, Swyx, que no tienes hijos, pues ¿te parece inconcebible que no tengan tiempo libre? Pues créete lo que te dice Julieta, no lo tienen. Los hacemos vivir con el mismo estrés con el que vivimos los adultos. No me extraña que haya tantos hiperactivos.
Yo también echo de menos esos fines de semana de "aburrimiento" en los que daba tiempo de hacer de todo, y por supuesto de leer.

Antonio dijo...

Me parece estupenda tu propuesta. También he ojeado el blog de la biblio del s'Agulla y me encanta ver que sigue habiendo lectores a pesar de tantos informes negativos. Creo que es obligación moral nuestra buscar nuevos enfoques para acabar con esa desidia generalizada frente al acto de leer (no exclusiva de los alumnos). Tengo pendiente una nota en mi blog sobre el asunto, pero creo que una clave es desvincular la lectura de los 'obligados' trabajos acerca del libro en cuestión. Primero leer, luego pensar y hablar sobre lo leído y, por último, y sólo si al alumno le apetece, hacer alguna actividad. Ya iremos viendo sobre la marcha qué otras propuestas surgen sobre este asunto.
Un saludo y enhorabuena.

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.