domingo, noviembre 26, 2006

Mi mandala personal

Chafardeando por la red (que es mi actividad de evasión preferida desde que me quitaron de la programación Aquí no hay quien viva), topé, citada en el blog de la periodista Mercé Molist, con la página Atelier de Feng Shui de Francesca Verd. En ella, además de otras informaciones sobre el tema, hay unos mandalas preciosos. Total, que ni corta ni perezosa le encargué mi mandala personal, que es éste:



No es que yo sea muy espiritual, ni me vaya a cambiar de religión y me vaya a pasar al budismo, como las estrellas de Hollwood, pero realmente este mandala queda precioso en el comedor de mi casa. Lo colgaré también en mi casa de Internet cuando me acabe de aclarar con el beta.blogger.
Después de intercambiar varios correos con Francesca Verd, me entero de que ella también es profesora (en excedencia).

6 comentarios:

LOURDES dijo...

mandala, feng shui, profesora en excedencia... Espero que no sea tu secuencia vital. Te echarían de menos tus alumnos y ¡cómo no! tus colegas de profesión.

Mª José Reina dijo...

No te preocupes, Lu. No se puede coger excedencia hasta que no eres funcionario. :-)
Yo me tomo todas estas cosas orientales con cautela, pero la verdad que a mí, que soy de humor tendente a colérico, me calman un montón.

Carolina dijo...

Ma José, ara que ve l'hivern et proposo d'anar als boscos de la vora de Palafolls a fer una mandala, que últimament et veig sempre corrents i molt estressada. Agafarem fulles de roure, cireretes d'arboç, tiges de gatzerans o de grèvol no, que estan prohibides, lligabosc, unes quantes branques de romaní i de bruc, si pot ser florit; si trobéssim una mica vesc, ja seria ideal; i a més, glans i si pot ser alguna pinya, d'aquestes que estan ben tancades. Et sembla que tindrà un efecte prou mandàlic? Per cert, quin sentit tenen les mandales?

Mª José Reina dijo...

Estic estressada, però no agobiada, i és important no passar aquesta frontera.
Dons un mandala és un símbol de meditació tibetà, però jo l'he col.locat perquè és maco, i em dóna bon rotllo.

Yolanda dijo...

¡¡Yo también quiero ir al bosque!!

Anónimo dijo...

Previenes el ir,
admiras el comer,
sientes el aplaudir,
admites el vivir.

Si, adimites el ir,
degustas el comer,
agasagas al aplaudir,
vives un vivir.

Si con el pueblo vas,
pequeño, ves el plato,
es grato el vivir,
en un glorioso aplaudir.

Intento aprender de un ir,
con ganas apludo el sentir,
recogo las ganas de vivir,
y a una mesa me siento a oir.

Solo gusta el comer,
sin apenas aplaudir,
me recato en el sentir,
no aprendas, enseña el escribir.
de tu forma de vivir.

Por cierto si me paso por este blog,bitacora, sin acentos, asi te doy pie a la critica, es por que desconozco mucho.

Si con ella te quedas,
es que sabes ir,
en mente la apludes,
en recuerdos te enseña el sentir.

 

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Sobre mí

María J. Reina. Docente de lengua y literatura castellana. Máster en Pedagogía Sistémica. No sé qué me pasa, pero no puedo dejar de aprender. Debe ser una enfermedad incurable. En el camino, cada vez encuentro mejores personas. Como tú, que estás leyendo esto ahora mismo. Gracias.