El pasado jueves asistí a la segunda sesión del curso de Práctica Reflexiva que vuelve a impartir, por tercer año consecutivo, Yolanda Sediles. En ella había caras conocidas (la mayoría) y algunas caras nuevas.
Tenía ganas de que comenzase el curso, tengo ganas de asistir a las sesiones. Si alguien me pregunta por qué, no sabría exactamente qué contestar. Me gusta lo que hacemos, y las ideas que surgen me motivan. Mi trabajo es para mí una parte muy importante de mi vida, y tengo muy pocas ocasiones de hablar de él con gente que me entienda. Y aún cuando hablo con otros colegas de profesión, la mayoría de las veces es en tono de queja (quejas de los alumnos, quejas de los padres, quejas de la administración). El curso de Práctica Reflexiva ( y sus anexos a las horas del café y algunas comidas) es el único espacio donde puedo hablar de lo que hago y de lo que me gustaría hacer con gente que me entiende y lo comparte.
En la sesión de hoy Yolanda utilizó una presentación que había preparado (puede consultarse en la web del instituto) para explicar a los nuevos asistentes en qué iba a consistir el curso.
La práctica reflexiva se basa, como su nombre indica, en la reflexión sobre la práctica docente. Puede resumirse en el ciclo ALACT, propuesto por Korthagen, F. A. (2001) Linking Practice and Theory. The Pedagogy of Realistic, Teacher Education. London: LEA. (Citado por Olga Esteve en Nuevas perspectivas en la formación de profesorado de lenguas: hacia el ‘aprendizaje reflexivo’ o ‘aprender a través de la práctica”).

Ya en el curso pasado, Yolanda asimiló este ciclo a los pasos que teníamos que seguir en el Pla de millora que el Departament d'Educació nos había asignado.

Básicamente se trata de observar nuestra actuación, y ensayar nuevas formas de enseñanza en el aula, que resulten más motivadoras para el alumnado, cuya finalidad es, no lo olvidemos, la mejora de los resultados educativos. Después de aplicar estas nuevas metodologías, tenemos que evaluar si los resultados son los esperados.
A nivel individual cada uno de nosotros hará un Plan de acción. Éste consiste en llevar al aula algún cambio metodológico, (o bien buscar una alternativa a algún aspecto que no funciona, o simplemente ensayar algo nuevo). Yo tengo pensado que mi plan de acción podría ser llevar a cabo un trabajo por proyectos en una materia optativa que tengo en el segundo trimestre.
Tenía ganas de que comenzase el curso, tengo ganas de asistir a las sesiones. Si alguien me pregunta por qué, no sabría exactamente qué contestar. Me gusta lo que hacemos, y las ideas que surgen me motivan. Mi trabajo es para mí una parte muy importante de mi vida, y tengo muy pocas ocasiones de hablar de él con gente que me entienda. Y aún cuando hablo con otros colegas de profesión, la mayoría de las veces es en tono de queja (quejas de los alumnos, quejas de los padres, quejas de la administración). El curso de Práctica Reflexiva ( y sus anexos a las horas del café y algunas comidas) es el único espacio donde puedo hablar de lo que hago y de lo que me gustaría hacer con gente que me entiende y lo comparte.
En la sesión de hoy Yolanda utilizó una presentación que había preparado (puede consultarse en la web del instituto) para explicar a los nuevos asistentes en qué iba a consistir el curso.
La práctica reflexiva se basa, como su nombre indica, en la reflexión sobre la práctica docente. Puede resumirse en el ciclo ALACT, propuesto por Korthagen, F. A. (2001) Linking Practice and Theory. The Pedagogy of Realistic, Teacher Education. London: LEA. (Citado por Olga Esteve en Nuevas perspectivas en la formación de profesorado de lenguas: hacia el ‘aprendizaje reflexivo’ o ‘aprender a través de la práctica”).

Ya en el curso pasado, Yolanda asimiló este ciclo a los pasos que teníamos que seguir en el Pla de millora que el Departament d'Educació nos había asignado.

Básicamente se trata de observar nuestra actuación, y ensayar nuevas formas de enseñanza en el aula, que resulten más motivadoras para el alumnado, cuya finalidad es, no lo olvidemos, la mejora de los resultados educativos. Después de aplicar estas nuevas metodologías, tenemos que evaluar si los resultados son los esperados.
A nivel individual cada uno de nosotros hará un Plan de acción. Éste consiste en llevar al aula algún cambio metodológico, (o bien buscar una alternativa a algún aspecto que no funciona, o simplemente ensayar algo nuevo). Yo tengo pensado que mi plan de acción podría ser llevar a cabo un trabajo por proyectos en una materia optativa que tengo en el segundo trimestre.
Comentarios
Hay cursos que se olvidan; otros dejan huella. El curso de práctica reflexiva cambió mucho mi enfoque de la docencia. Intento seguir en la misma línea, pero echo en falta un grupo de discusión como el que teníamos.
Disfrútalo y cuéntanos, ¡eh!
Mira, precisamente, envié al foro del curso el vídeo de Roger Schank que citabas hace unas semanas.
No te hace falta asistir al curso para estar en la onda ...
Saluda a Yolanda de mi parte.